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Cómo y cuándo dar un masaje a tu bebé

La importancia de un masaje en un bebé no es solo relajarlo para la hora de dormir, el amor, las caricias y el contacto físico es fundamental. Por eso, para la mayoría de los bebés, los masajes son sus preferidos. Además de calmarlos, les ayuda a dormir bien y a experimentar diferentes sensaciones a través del olfato, la vista, el oído y el tacto.

El momento ideal para dar masajes a tu bebé es regularmente cuando está más calmado, por ejemplo, después del baño, antes de dormir y cuando se despierta. Es conveniente crear rutinas para que tu bebé se acostumbre y sepa qué esperar. Si agregas a tu rutina un masaje después del baño y antes de acostarlo, tu bebé estará mucho más relajado al dormir.

Pero recuerda que no todos los bebés son iguales y no todos los días tienen el mismo humor, así que no te desesperes si no puedes darle el masaje a la hora y día que deseas. Puede ser que esté demasiado cansado, o que el baño lo altera, o simplemente, se despierta con más ganas de jugar que de relajarse. Tu aprendes a conocer a tu bebé mejor que nadie y, sabrás detectar el mejor momento para darle un relajante masaje.

Prepárate para dar un masaje especial:

Dar un masaje a tu bebé es un momento especial para los dos, tanto el que recibe el masaje como el que lo da, debe estar tranquilo y dispuesto a esta hermosa comunicación de los sentidos.

  1. Es importante que prepares bien el ambiente antes de comenzar, que el cuarto donde le hagas el masaje a tu bebé tenga una temperatura agradable, sin corrientes de aire, ya que lo vas a tener desnudito por un tiempo.
  2. Para completar un ambiente relajado, coloca música clásica para bebés.
  3. Alista todo lo que necesites al alcance, puedes darle el masaje con aceite o crema especial para bebés.
  4. Extiende una toalla en una superficie plana y cómoda para los dos, puede ser tu cama o el cambiador, pero no descuides a tu bebé ni un segundo, en cualquier momento podría voltearse y caerse.
  5. Quítate anillos o cualquier prenda que pueda raspar a tu bebé durante el masaje y caliéntate las manos un poco para que no le de frío a tu bebé al momento de tocarlo. Relaja tus manos y concéntrate únicamente en tu bebé.
  6. Ahora sí, acuesta boca arriba a tu bebé sobre la toalla que preparaste y háblale con dulzura, puedes acostarlo desnudito o si prefieres, para evitar “accidentes”, con un pañal.
  7. El amor y la comunicación durante todo el masaje es muy importante, cuéntale qué estas haciendo en cada paso y señálale las partes de su cuerpo a medida que vas masajeando, también si lo deseas puedes cantarle suavemente.

Listos para el masaje: 

Una vez tengas a tu bebé acostado boca arriba y los dos estén cómodos y en contacto visual unta tus manos con el aceite y frótalas para calentarlas un poco antes de tocar a tu bebé.

Comienza por sus piernitas, suavemente levanta una de sus piernas y con una mano agarra su tobillo y con la otra envuelve  su muslo, pásala de arriba hacia abajo como masajeando un tubo, el masaje debe ser firme pero con muy poca presión y de forma suave para que no altere al bebé, la idea es que lo disfrute no que le moleste. Luego repite lo mismo con la otra piernita.

Cuando termines con las piernas sigue con los pies, toma uno primero y da masajes circulares en la planta de su pie, luego toma dedito por dedito entre tus dedos pulgar en índice y frótalos suavemente como halándolos. Finaliza dando masaje en la parte delantera del pie desde el tobillo hasta llegar a sus deditos. Nuevamente, repite el mismo proceso en el otro pie.

Luego sigue con sus brazos, realiza la misma operación que hiciste con sus piernas, pero esta vez sosteniendo su muñeca. Hazlo con los dos bracitos teniendo mucho cuidado, en especial con sus codos que son muy delicados.

Gira sus muñecas suavemente antes de pasar a sus manitos. Toma una mano primero y dale masajes circulares en la palma, lo mejor es utilizar tu pulgar para dar estos círculos. Así como hiciste con los deditos de sus pies, toma entre tus dedos pulgar e índice cada uno de sus dedos de la mano y masajéalos suavemente. Termina acariciando suavemente sus manitos.

Sigue con su pecho, para esto pon tus dos manos en su pecho y con las manos extendidas deslízalas hacia los lados, luego haciendo una especie de circulo con tus manos regresa a la posición inicial, mira a tu bebé en todo momento, asegúrate que se siente cómodo y tranquilo con tus movimientos.

Llega el momento de voltear a tu bebé para masajear su espalda. Lo puedes acostar boca abajo sobre la toalla. Suavemente con movimientos circulares masajea con las yemas de tus dedos desde la cabeza, el cuello, los hombros y la espalda hacia las piernas. También pasa tus manos desde sus hombros bajando por sus brazos hasta las manitos. 

Masajea hacía los lados de su columna vertebral (sin tocar su columna) haciendo pequeños círculos desde su cuello hasta su colita, recuerda, muy suavemente. Luego dale caricias con tus manos extendidas por toda su espalda, desde sus hombros hasta sus pies.

Voltéalo de nuevo boca arriba, toma sus bracitos uniéndolos sobre su pecho, alterna 3 veces cada brazo, uno encima del otro.

Luego estíralos suavemente hacía los lados y, repite todo de nuevo mientras lo miras y le hablas tiernamente. Es decir, el cruce de brazos 3 veces y estiramiento hacia los lados.

Al finalizar abraza a tu bebé, cuéntale que el masaje ha terminado y sécalo con la toalla antes de vestirlo. También puedes darle pecho después de su masaje, es muy posible que dormirá profundamente.

 

Nota del Editor: Recuerda que en Babymarket damos una guía informativa para ayudarte en esta hermosa vida de padres, pero nuestros artículos son escritos por conocedores de temas de bebé, no por especialistas médicos, así que a cualquier duda, siempre consulta primero con tu doctor.

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