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Masticar, pronunciar correctamente y hasta sonreír, son acciones que dependen de la buena salud de los dientes de leche. Por eso la importancia y necesidad de cuidarlos en tu hijo, mucho antes del inicio de su salida.
Por: Sandra Patricia Aguja Z.

Los dientes de leche están compuestos por 20 piezas, que a los 3 años probablemente hayan terminado de salir. Como son primordiales para su salud y desarrollo, lo ideal es que enseñes a tu hijo a cuidarlos y cepillarlos. A través de las siguientes preguntas, te explicaremos qué debes hacer, antes de la primera visita del Ratón Pérez.



  1. ¿Cuándo debo comenzar a cepillar su boca?




Desde cuando tu hijo es un bebé, y aún no le han salido sus dientes de leche, debes limpiarle sus encías de cualquier resto de comida. Para hacerlo, empapa una gasa estéril en agua limpia y pásasela suavemente por sus encías. Con esta higiene diaria prevendrás, que al brotar sus dientes, no desarrollen caries. Luego, con el inicio de su salida, debes comenzar a cepillarle la boca, por lo que es necesario que selecciones un cepillo dental infantil, ideal para la edad de tu pequeño (fíjate en las especificaciones que trae el empaque, ya que en el mercado existen cepillos para todas las edades).
Con el fin de evitarle caries, cepíllale sus dientes dos veces al día, pero especialmente en las noches antes de acostarlo. La pregunta que siempre surge es el uso de la crema dental. A sus 3 años puedes agregarle una pequeña cantidad que no supere el tamaño de una arveja, pero de una crema con flúor, especial para las bocas infantiles. Antes de esta edad, la cantidad no debe superar lo que mide un grano de arroz.
Por unos años más serás tú quien cepille sus dientes, pero su tercer cumpleaños es la edad perfecta para que ensaye a hacerlo solo. Sin embargo, mientras logra cepillarse de forma correcta, inicia tú cepillándole sus dientes, para que le elimines correctamente cualquier resto de comida, y deja que él termine la tarea, así reforzarás en tu hijo el desarrollo de su autonomía. Durante este aprendizaje, también debes enseñarle a escupir, para evitar que se trague la crema, y a utilizar la seda o hilo dental. Para esta última tarea, antes de sus 3 años deberás ser tú quien se la pase entre sus dientes. De acuerdo con los odontopediatras, la seda dental se debe comenzar a utilizar tan pronto como dos dientes se toquen entre sí.



  1. ¿Qué es la caries del biberón?




En general, las caries se forman cuando los restos de comida permanecen por mucho tiempo en contacto con los dientes, ya que es el ambiente ideal para la proliferación de bacterias. En los niños, este problema que afecta la salud dental no es la excepción y tampoco se salvan los dientes de leche, porque continuamente están en contacto con alimentos a través del biberón. Son muchos los pequeños que a sus 3 años aún lo toman y, peor aún, lo utilizan como entretención o para dormirse. Cuando esto sucede, los dientes de los pequeños permanecen por mucho tiempo expuestos a los alimentos, lo que termina debilitando el esmalte de sus dientes y exponiéndolos a las caries. Por eso, a esta situación se le conoce como caries del biberón.
Pero esta no es la única condición que puede afectar los dientes de tu hijo. También pueden sufrir de caries si tú, su padre o sus cuidadores se llevan sus cucharas a la boca para probar sus alimentos. Aunque no lo creas, a través de la saliva se le pueden transmitir las bacterias que las producen. Entonces, para no arriesgar la salud dental de tu pequeño, nunca te lleves sus cubiertos ni su chupo a tu boca y tampoco lo dejes dormir o permanecer con su biberón por mucho tiempo en la boca. Si quieres darle de beber agua o jugos, incluso a partir del año, es mejor que se los sirvas en pocillos con tapa y pitillo (esto incluye su leche). Los especialistas recomiendan que el uso del biberón no debe permanecer más allá de su primer cumpleaños.
Sin embargo, adicional a las anteriores recomendaciones, lo más importante es que después de cada comida le limpies sus encías y cepilles sus dientes. Recuerda que si tu hijo presenta caries en sus dientes de leche, puede afectarse la salud de sus dientes definitivos.



  1. ¿Cuándo debo llevar a mi hijo al odontopediatra?




Lo más conveniente es que lo hagas con la salida de su primer diente. A partir de este chequeo, y si te sientes segura con el odontopediatra que elegiste para tu pequeño, iniciarán una serie de citas de salud oral que permitirán corregir a tiempo cualquier problema que presente, ya que verificará que sus dientes estén brotando correctamente y prevendrá cualquier formación de caries; para lograrlo, te enseñará la forma correcta de cepillar sus dientes y te aconsejará en el cepillo y la crema dental que debes utilizar, pero adicionalmente, aplicará flúor en sus dientes para endurecer su esmalte.
Otro objetivo que tiene este especialista, es manejar todas aquellas complicaciones que pueda presentar tu hijo en su boca, como posibles caries, malformaciones en su mordida o daños producidos por chuparse el dedo; por eso, es importante cumplir con sus citas, porque una caries no tratada puede provocarle la pérdida anticipada de sus dientes de leche, que le dejarían huecos en su dentadura –ya que sus dientes permanentes no estarían preparados para salir–, ocasionándole que le salgan torcidos o en lugares que no les corresponden. Adicionalmente, unos dientes defectuosos también pueden causarle dolores al comer y problemas en el desarrollo de su lenguaje y en su correcta masticación. Entonces, si notas cualquier molestia en su boca, así como manchas o puntos en sus dientes, adelanta su cita, porque de la buena relación que establezcas con su odontopediatra dependerá que tu pequeño goce de unos dientes sanos y de una bonita sonrisa.



  1. ¿Qué alimentos debo darle para proteger sus dientes?




La dieta de tu hijo debe contener alimentos ricos en calcio –un mineral que fortalece el desarrollo de sus dientes y huesos–, y en vitamina D, ya que facilita la absorción de este mineral. Para lograr su ingesta adecuada, debes incluirle en su dieta diaria de 3 a 4 porciones de productos lácteos. Si ya come de todo, debes complementar su dieta con hortalizas de hoja verde, como el brócoli y las acelgas, y con pescados, como el salmón, ya que también aportan calcio. Para obtener la vitamina D, deja que tu pequeño juegue, al menos 10 minutos expuesto al sol –con un protector solar adecuado para su edad y piel–, con el fin de que su cuerpo sintetice esta vitamina.
Para ayudarlo a cuidar sus dientes, limítale el consumo de dulces y de caramelos pegajosos, porque son los que más daño le hacen, y cámbiaselos por frutas. Además, no le des jugos azucarados ni bebidas gaseosas y deja que coma galletas y productos de pastelería, pero en porciones pequeñas. Sin embargo, como no siempre podrás negarte a darle un dulce o un trozo de pastel. Cuando suceda, asegúrate de cepillarle inmediatamente sus dientes, ya que el azúcar promueve la proliferación de bacterias en su boca.