PorMargarita Touitou 0 comentarios

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No, no y… no. Después de su segundo año esta parece que fuera la única palabra que conociera tu hijo porque la pronuncia cada vez que le pides algo. Pero antes de que pierdas el control –porque es totalmente sano que se oponga, ya que está en el camino de construir su autonomía–, tienes la tarea de encontrar la forma de persuadir a tu pequeño (sin necesidad de obligarlo), para que también aprenda el valor de la obediencia.
Por: Sandra Patricia Aguja Z.


Inicia a los 2 años y permanece hasta su tercer cumpleaños o unos cuantos meses más. Así que respira profundo porque esta etapa de tu hijo puede convertirse en una de las más difíciles de su crianza. La edad del “no” o primera adolescencia, como la llaman algunos especialistas en desarrollo y educación infantil, es el periodo de tiempo en el que tu pequeño más afianzará su autonomía, por lo que sus “noes” no son por terquedad o por llevarte la contraria, son la manera en la que te expresa y te demuestra que tiene voluntad y que ya puede hacerlo todo solo, sin la ayuda de sus padres o cuidadores.

¿Cómo actuar?



Aunque esta continua oposición a todo lo que le digas es buena para tu hijo, ya que contribuye con su correcto desarrollo, es necesario, que con tu compresión y amor, tampoco le permitas que se salga siempre con la suya y te desobedezca. Recuerda que el control también es necesario, porque es el camino para que tu pequeño conozca que existen límites, pero además aprenda a sobreponerse a sus sentimientos de frustración y a entender sus propias emociones. Entonces, es hora de poner tu imaginación a prueba para que con algunos trucos cambies sus “noes” y logres convencerlo sin necesidad de presenciar una pataleta, también muy comunes a esta edad.


  • Despierta su curiosidad. Para que no sea un “no” tajante, antes de solicitarle que realice una actividad, con un poco de imaginación despierta su curiosidad. Por lo tanto, no seas tú quien le pida que se ponga su chaqueta para salir. Toma uno de sus peluches favoritos y, con voz fingida, deja que sea él quien lo haga y quien también le cuente que en la calle hace mucho frío, por lo que debe abrigarse. Como la situación lo desconcertará, por ser inesperada, ese “no” desafiante puede variar por un “sí”.

  • Dale más de una opción, pero no más de dos. Se te convertirá en un juego de palabras que no podrás olvidar. Como le estás dando la opción de elegir, tendrá que tomar una decisión (que no le facilitará decir “no”), y que le hará sentir que tiene el control de la situación. Para continuar con el ejemplo de la chaqueta, como tu objetivo es que vista alguna porque hace frío, pregúntale: ¿Quieres ponerte la chaqueta azul o la roja?

  • Cambia tus “noes” por palabras como quizá y algunos sí. Es claro que a esta edad, cuando tu hijo descubre que tiene voluntad y quiere hacerlo todo solo, incluso sin preguntarte, solo escuche de ti “no toques”, “no saltes”, “no corras”, “no cojas”, “no puedes”…. Como consecuencia, sólo sabrá imitar tus “noes”.



El consejo es que en tus respuestas y decisiones cambies esos “noes” por otras palabras que pueda aprender, como: “te dejo correr, pero en el parque; en las escaleras es peligroso”, “quizá te lleve a comer un helado” o “posiblemente podamos ir al parque”.


  • Una explicación puede funcionar. En ocasiones podrás decirle “sé que no te gusta ir al médico, pero nos vamos ya porque estás enfermo y puedes agravarte”. Sin embargo, cuando la seguridad de tu hijo está de por medio, esta no es negociable ni explicable y debes ser firme en tus decisiones; por ejemplo, si te hace tremenda pataleta en mitad de la calle porque no consiguió lo que quería y se tira al piso, negándose a caminar, álzalo rápido, ya que debes evitar ser atropellados por algún automóvil.

  • Marca unas reglas claras. Para evitar las situaciones desafiantes y las pataletas, es necesario que le marques a tu pequeño unas reglas claras que debe conocer y, sobre todo, respetar. Para que se vuelvan parte de su rutina, siempre se debe cumplir. Una regla puede ser la hora en que debe irse a la cama; así se oponga, no pierdas la calma y con firmeza llévalo a su habitación y acuéstalo a dormir. Sin embargo, si hay un evento familiar en casa, al que asisten otros niños, puede resultarle positivo que por un día alcance su propósito de quedarse un par de horas más despierto.

  • Evita gritarlo. Ante sus desafiantes “noes”, mantente tranquila. Por más que lo grites, no te obedecerá y tampoco lo ayudarás a forjar su autonomía; la táctica es persuadirlo y utilizar, cuando se pueda implementar, la estrategia del trato: “si te tomas la sopa, tendrás fuerzas para que vayamos al parque”. Con esta forma de actuar, poco a poco aprenderá que ceder trae consigo un premio.



Cuando te conteste que “no”, recuerda que tu hijo no lo hace por terquedad o por llevarte la contraria. Es su forma de afirmar su personalidad y su identidad, ya que descubre que puede intervenir sobre los sucesos y que tiene voluntad al igual que poder. Por eso, esta también es la etapa en la que reconoce los límites de sus padres y explora hasta dónde puede llegar con sus acciones.