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1, 2, 3, 4, 5… con el desarrollo de su lenguaje, los niños de 3 años disfrutan contando, por lo que esta edad se convierte en la ideal para enseñarles los números de forma divertida.
Por: Sandra Patricia Aguja Z.


“Contar es mi único placer”/“Y a veces no me puedo detener…”, la canción más emblemática del Conde Contar (un personaje de Plaza Sésamo), y para tu hijo, la letra perfecta para descubrir la secuencia de los números del 1 al 4. Aprender los números no es tan sencillo como podrías creer, por eso la necesidad de enseñárselos a tu pequeño a través de juegos, cuentos y canciones, ya que muchos niños de esta edad los pueden repetir sin problemas del 1 al 10, porque los aprendieron de sus mayores, pero no saben lo que significa el concepto número y mucho menos lo que es contar.

Saber qué es un número, así como contar, requiere de tiempo y práctica. Para desarrollar estos aprendizajes y convertirlos en una destreza, los pequeños deben llegar a comprender tres aspectos esenciales. El primero es la verbalización (pronunciación) de los números –sonidos que emiten–. El segundo es reconocer su correspondencia –a cada sonido corresponde un símbolo matemático–. El tercero es su cuantificación, que se refiere a identificar la cantidad de elementos contados con el último sonido pronunciado. Una forma de enseñarle este último concepto a tu niño es preguntarle “¿Cuántos hay?”.

Cuando te aclaramos que este aprendizaje requiere de tiempo y práctica, es porque tu hijo no podrá avanzar en estos tres aspectos al mismo tiempo sino que tendrá que agotarlos uno por uno. Al llegar al tres, sabrá asociar el nombre del número con la cantidad y con el símbolo matemático que lo representa. A partir de ese momento, ya podrás decir que tu hijo sabe lo que es un número y lo que es contar.

En clase de números


¿Qué enseñarle a tu hijo para que aprenda a contar?

  • Pronunciación o sonidos de los números. A sus 3 años es muy fácil de lograr. Recuerda que tu hijo se encuentra en la etapa de la verbalización y lo único que desea es perfeccionar su recién adquirida habilidad: el lenguaje. Por lo que repetírselos para que se los aprenda, iniciando del 1 al 3, luego del 1 al 6 y más adelante del 1 al 10, será su mejor clase de números y de adquisición de nuevas palabras. Para que esta repetición sea agradable para tu niño, enséñale canciones infantiles sencillas, como la del elefante: “un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña. Como veía que no se caía fue a llamar a otro elefante…”, porque las aprenderá muy fácilmente.

  • Correspondencia o asociación de los sonidos con los números. Para que adquiera esta habilidad las canciones infantiles no serán suficientes, ahora tendrás que valerte de imágenes o dibujos, por lo que los cuentos serán tus grandes aliados, al igual que tus dedos. Si seguimos con el ejemplo de la canción del elefante, cuando canten: “un elefante se balanceaba…”, muéstrale un dedo de tu mano y así sucesivamente. Como tu pequeño siempre está atento a imitarte, con esta asociación, también seguirá el número de elefantes de la canción con los dedos de sus manos.



Los cuentos serán tus otros compañeros de ‘estudios’. En el mercado encontrarás infinidad de títulos, con imágenes grandes, para enseñarle los símbolos matemáticos de los números del 1 al 10. Estos mismos cuentos regularmente vienen con ilustraciones que también te permitirán ir explicándole la asociación número cantidad. Para reforzar sus conocimientos, sobre todo de cantidad, mientras leen sus cuentos, así no tengan números, puedes preguntarle cuántas flores o cuántos árboles hay en la página que están leyendo.


  • Cuantificación (identificar la cantidad de elementos contados con el último sonido pronunciado). En este concepto va otro inmerso, que tu hijo debe comprender, y es que cada número tiene un valor único. Para la etapa de cuantificación, los bloques, su colección de carros o de muñecas, los juegos de cartas o de asociación, los cubiertos al poner la mesa… son ideales para aclararle el concepto de cantidad porque le servirán para contar (“¿Cuántos tenedores hay puestos en la mesa?”). Mientras le enseñas a contar, también puedes aclararle lo que significa mucho, poco o nada. Por ejemplo, armen dos torres y al terminar pregúntale cuál de las dos tiene más fichas, además de ejercitar el conteo, por sucesión u orden de números, entenderá que una tiene más fichas que la otra (“Tu torre tiene muchas fichas”).



Consejo final: en todas las situaciones que estés con tu hijo llévalo a contar, pero siempre como un juego. Por eso dile que adivinen los números que se encuentran en los letreros de la calle, pídele que te traiga tres cucharadas cuando vayas a servir la comida, enséñale a decir su edad con sus dedos y en el supermercado pídele que te traiga dos cajas de su cereal favorito. Por último, ‘invade’ su mundo de números, hay tapetes con números, los teléfonos tienen números y así muchos otros juguetes.